miércoles, 13 de abril de 2016

Detalles

Perseguirnos por las escaleras camino a casa.
Pillarte, o que te dejes de pillar.
Comernos a besos en el umbral de la puerta.
Que las sonrisas hablen por si solas.
Menuda combinación hace tu mirada con esos ojos.
El abrazo de después de un tiempo sin vernos.
Los besos en el cuello que no cesan,
y ojalá nunca lo hicieran.
Los ‘te he echado de menos’,
con esa vocecita que te tiembla.
El olor de tu perfume pegado en mi almohada.
El ‘te quiero’ que escribiste en el post-it que aún conservo.
O aquel que grabaste en mi corazón a fuego.
El corazón en el vapor del espejo.
Tus dedos enlazados a los míos.
Menuda melodía hacen nuestros labios cuando se rozan.
Soñar contigo, y despertar a tu lado.
O el abrazo que me salva cuando me siento náufrago.
Vacilarme y que te muerdas el labio esperando mi respuesta.
Junto a esa sonrisa que me deja sin palabras.

Y esas cosas sin importancia que termina de llenarnos.

-J. Vielsa-


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